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Las complejas condiciones en que se desenvuelve
el proceso revolucionario en nuestro país, enfrentado
a serias dificultades materiales en medio de las adversas
circunstancias internacionales derivadas de un proceso de
globalización neoliberal bajo la égida del imperialismo
norteamericano, han puesto de manifiesto la necesidad de desarrollar
en nuestra población una cultura general e integral
que fortalezca su sentido de identidad nacional y sirva de
fundamento a una clara conciencia política.
En el caso de Cuba, con una realidad socio demográfica
resultante del proceso de integración de una pluralidad
étnica, y carente además de una raíz
cultural autóctona - como la constituida por las civilizaciones
aborígenes en otras regiones de nuestro continente
-, la identidad se ha perfilado en gran medida en medio de
la propia construcción de la nación, gestada
primero en el creciente y cada vez más cruento enfrentamiento
a la metrópoli española, y consolidada más
tarde en las luchas contra el dominio Neocolonial de los Estados
Unidos. La cultura nacional, y la nación misma, son
resultado de un complicado proceso plurisecular que involucra
desde los imperativos económicos que han modelado el
territorio y delineado sus paisajes, hasta las cada vez más
ricas y variadas expresiones de la sensibilidad cubana o los
avances de un pensamiento propio, cuyas propuestas encauzaron
el desarrollo del país mediante vastas transformaciones
sociales y un constante batallar político. Una de las
dimensiones fundamentales de nuestra identidad cultural es
su historicidad, lo que hace del conocimiento de la evolución
nacional un medio fundamental para la más sólida
e integral formación del ciudadano. El sostenimiento
de la independencia y la preservación de una sociedad
justa y equitativa dependen, por tanto, en buena medida de
la profundización de la conciencia nacional de nuestro
pueblo, de su capacidad para evaluar y asimilar críticamente
la experiencia histórica de nuestro país y de
la humanidad.
La Historia es una de las ciencias sociales de más
añeja tradición en Cuba. Desde sus más
tempranas manifestaciones, nuestra historiografía se
desarrolló en íntima relación con el
proceso nacional; ella ha mostrado los factores que a lo largo
del tiempo cohesionaron al pueblo cubano y las vicisitudes
que este ha tenido que enfrentar para forjar la nación
y garantizar su integridad. Con construcciones explicativas
cada vez más acabadas, nuestros historiadores han desentrañado
los hitos de la evolución cubana. Sin embargo, son
todavía notables los desniveles cognoscitivos de nuestra
historia. En el plano temporal es notoria la concentración
de estudios en la época colonial, particularmente en
torno al siglo XIX y las luchas independentistas, sin que
por ello no queden en ese marco problemas por resolver y generalizaciones
que validar. Frente a esto, resulta comparativamente pobre
el panorama de los estudios sobre el siglo XX e incluso de
ciertos procesos en la época colonial temprana. Es
todavía más evidente el desbalance espacial
de nuestro relato histórico, donde resalta el protagonismo
capitalino frente a la virtual ignorancia de las particularidades
de los procesos históricos en muchas regiones y localidades,
bases todas estas últimas de la formación y
desarrollo de la nación cubana.
Son frecuentes los vacíos en el conocimiento del entorno
más inmediato de la gente, tanto más sensible,
por cuanto el conocimiento de las tradiciones y las manifestaciones
más cotidianas de la cultura poseen una importancia
cardinal en el desarrollo de la identidad, tanto a la escala
individual como colectiva. Directamente conectado con esto
último existen otros desniveles notables en los estudios
históricos sobre la familia, la ciencia y la técnica,
así como de las diversas instituciones y organizaciones
de la sociedad civil o no, entre otras.
Es por ello altamente recomendable la formulación de
un programa integrado por investigaciones históricas,
que permita coordinar los esfuerzos de múltiples instituciones
a lo largo de todo el país y asignar los recursos en
correspondencia con las prioridades económicas sociales
y cognoscitivas en el terreno de la Historia de Cuba, programa
que ha sido una vieja aspiración, solo ahora ha comenzado
a materializarse.
Para que ese esfuerzo de coordinación rinda los frutos
deseados, resulta indispensable dotar a la investigación
histórica de los aseguramientos materiales y técnicos
indispensables que faciliten el acceso a las fuentes y a la
información más actualizada; así como
que proporcione los medios más modernos y apropiados
para el desarrollo del trabajo investigativo y la comunicación
más efectiva así como la más amplia divulgación
de sus resultados.
En este último sentido, particular importancia cobra
la necesidad de garantizar la más rápida introducción
de los resultados de la investigación en los diferentes
niveles de la enseñanza de la Historia de Cuba.
Impulsar la sistematización de la
Historia Nacional promoviendo la investigación de aquellos
problemas, esferas, peculiaridades regionales y otros aspectos
relativamente menos conocidos, y asegurar la divulgación
de sus resultados de la manera más apropiada para ampliar
y profundizar la conciencia histórica de la población
e Incorporar nuevas fuentes, procedimientos y temáticas
al acervo historiográfico nacional.
· Ampliar los conocimientos sobre
la Historia de Cuba, con énfasis en el Siglo XX incluyendo
las décadas correspondientes al actual proceso revolucionario.
Ellos deberán a su vez coadyuvar a la discusión
de las bases teóricas mismas de la ciencia histórica
en Cuba, de sus problemas y de sus perspectivas.
· Establecer las peculiaridades evolutivas de las diferentes
regiones y localidades del país, así como el
lugar de éstas en el proceso histórico nacional,
en relación dialéctica indisoluble.
· Ofrecer nuevos conocimiento sobre el origen y desarrollo
de las instituciones, a lo largo de la Historia de Cuba; tanto
las de carácter estatal, como a las referidas organizaciones
políticas y sociales, centros laborales, instituciones
culturales, etc.
· Caracterizar los procesos y fenómenos históricos
que han modelado los estilos de vida, hábitos y costumbres,
sistemas de producción, patrones de relación
social y valores culturales así con el acervo científico
y tecnológico etc.; tanto a escala de la comunidad
como de la sociedad cubana en su conjunto.
· Precisar las características del desarrollo
de las diversas ramas de la economía nacional y los
problemas históricos de ésta, en especial los
de mayor incidencia en la formación de una cultura
del trabajo y en particular contribuir al desarrollo de la
economía del turismo en todas y cada una de sus variantes
que se relacionen con el trabajo historiográfico.
· Profundizar los conocimientos sobre las corrientes
de pensamiento y las personalidades que han perfilado la identidad
cubana y animado los grandes proyectos nacionales.
· Ampliación de la base informativa de nuestra
historiografía mediante la preservación y el
incremento del caudal de fuentes históricas y de la
bibliografía, así como mejorar las condiciones
de acceso a éstas y modernizar los procedimientos y
la base técnico - material de este campo de la investigación
científica.
· Ampliar y enriquecer la cultura de nuestra población
mediante la adopción de las fórmulas más
rápidas y efectivas para hacer llegar a sus destinatarios
los resultados de la investigación histórica.
· Participar de forma directa en la planificación,
instrumentación y ejecución de entrenamientos,
especializaciones, diplomados, maestrías, doctorados
y post - doctorados vinculados a la Historia Nacional.
· Estimular y promover las acciones de cooperación
internacional y establecer y/o ampliar los vínculos
de cooperación en esta esfera.
El financiamiento del Programa descansa tanto
en el Presupuesto Estatal como en aquellos de los órganos
de la administración central del Estado interesados
en el desarrollo del mismo, tanto en moneda nacional como
en moneda libremente convertible.
Un cálculo inicial, sólo en cuanto a la publicación
de resultados de investigación priorizados que se mencionan
más abajo, con los que se cuenta de forma mediata arroja
la cifra de 140.000 USD y 1,4 millón en moneda nacional. |