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| Símbolos de patriotismo: Presidentes de la República de Cuba en la Guerra del 98. . | ||
Autor(a): MsC. Marilú Uralde Cancio. Investigadora Agregada. Instituto de Historia de Cuba. Como lo indica el titulo, este trabajo comprende de forma breve, algunas notas sobre los Presidentes de Cuba en la guerra del 98, de aquellos hombres que ocuparon la más alta responsabilidad dentro de la forma de gobierno establecida. Ambos, simbolizaron las ansias de libertad de los insurrectos cubanos. En la manigua cubana se les dio el rango de Presidente de la República en armas a los líderes que desempeñaron la función de mayor responsabilidad en los órganos jurídicos creados en plena guerra de independencia. Los presidentes del Consejo de Gobierno conformado en Jimaguayú y ratificado en la Yaya , no pasaron de ser componentes del cuerpo depositario de las funciones ejecutivas y legislativas del pueblo de Cuba. Sus actividades debieron desenvolverse en el seno de aquel gabinete, sin que adoptaran medidas ni resoluciones propias de un jefe de estado en la concepción corriente de esa jerarquía. Desde el inicio de la guerra de independencia, el 24 de febrero de 1895, se planteó por las fuerzas insurrectas la necesidad de organizar e institucionalizar la vida en campaña, y en los poblados liberados. Una de las principales acciones sería entonces elaborar una constitución y elegir la forma de gobierno que se implantaría en Cuba libre. El 13 de septiembre de 1895, en las sabanas camagüeyanas de Jimaguayú, se reunieron los 20 delegados que elaborarían la constitución y elegirían el Presidente de la República en armas.1 En las discusiones, análisis y votación predominaron los criterios políticos y militares por encima de las posiciones regionales, lo cual mostraba una mayor toma de conciencia y cultura política en los hombres del 95. En esta guerra, el contenido político ideológico aparece como factor esencial de la lucha armada del pueblo cubano por la independencia. Conferido el poder supremo del Estado a un consejo de Gobierno, fue elegido Salvador Cisneros Betancourt como Presidente del mismo y como vicepresidente fue electo Bartolomé Masó. El general Carlos Roloff ocupó la secretaria de Guerra, Rafael Portando Tamayo la de Estado, Santiago García Cañizares la de Interior y Severo Pina María, la de Hacienda. Máximo Gómez Báez fue ratificado como General en Jefe del Ejército Libertador y Antonio Maceo Grajales resultó elegido como Lugarteniente general. Salvador Cisneros Betancourt2 ocupó la presidencia desde el 13 de septiembre de 1895 hasta el 29 de octubre de 1897. Es importante destacar que Cisneros Betancourt se alzó en la Guerra grande y rápidamente pasó a Presidir el Comité Revolucionario de Camaguey (28 de noviembre de 1868 al 26 de febrero de 1869) y más tarde la Asamblea de Representantes del Centro (26 de febrero de 1869 al 26 de abril de 1869). Fue delegado por Camaguey a la Asamblea constituyente de Guáimaro el 10 de abril de 1869, donde resultó elegido Presidente de la Cámara de Representantes. Lamentablemente fue uno de los principales instigadores de la destitución de Carlos Manuel de Céspedes como Presidente de la República en Armas,3 precisamente por todas las contradicciones que se manifestaron en los primeros 5 años de guerra entre el poder civil y el poder militar. Cisneros lo sustituyó en la presidencia, en condiciones de interino, pero su gestión como presidente cesó el 29 de junio de 1875, día en que renunció presionado por las demandas de los sediciosos de Laguna de Varona4. Después de su renuncia volvió a ocupar su puesto como miembro de la cámara de Representantes, de la cual resultó electo nuevamente presidente el 22 de enero de 1877. Fue el único de los diputados que se negó a renunciar y a que se disolviera la Cámara durante su última sesión, el 8 de febrero de 1878. No aceptó el Pacto del Zanjón y marchó a los Estados Unidos, de donde regresó en 1884. Junto a su Consejo de Gobierno, se dio a la tarea de poner en alto el prestigio de la autoridad, dictando y promulgando leyes de verdadera importancia, relativos a la vida civil y política. Pero no fue todo armonía y tranquilidad, durante su mandato, fue varias veces acusado por algunos miembros del Consejo, de transgredir la Constitución , de intervenir en asuntos que no eran de su incumbencia, así como desconocer los derechos de algunos secretarios de despacho, presentó la renuncia de su cargo, dimisión que retiró poco después teniendo en cuenta el mal efecto que traería tanto interno como externo, un cambio de presidente. Durante su mandato se aprobó el manifiesto que debía dirigirse a las naciones hermanas de América Latina, así como varios proyectos de leyes penales y de enjuiciamiento criminal, y también el Reglamento orgánico del Cuerpo Jurídico Militar. Fueron aprobadas otras leyes, entre ellas, relativa a las elecciones próximas a efectuarse, con el fin de designar los representantes a la asamblea que había de discutir y aprobar la nueva Carta fundamental de la República. Fue elegido por el tercer cuerpo de ejercito, como delegado a la asamblea constituyente de la Yaya , la que se celebró el 10 de octubre de 1897, siendo el único que asistió como delegado a las dos Asambleas que se efectuaron en tiempo de guerra. Después de concluido su gobierno, el 29 de octubre de 1897, no ocupó cargo alguno manteniéndose con su escolta y ayudantes en el campo insurrecto hasta el cese de las hostilidades. En más de una ocasión brindó sus servicios a la revolución y se ocupó de mantener al corriente las comunicaciones con las ciudades de Camaguey, Nuevitas y Santa Cruz del Sur, proveyendo al gobierno y al ejército, en lo posible, de medicinas y accesorios de escritorio. Como acto que demuestra su madurez política votó en contra de la destitución del Mayor General Máximo Gómez como general en jefe del Ejército Libertador y como delegado a la Asamblea Constituyente de 1901, por Camaguey, se opuso firmemente a la aprobación de la Enmienda Platt. También representando al Camaguey resultó electo senador, para el primer Congreso de la república, que se celebró en mayo de 1902. Desde el Senado hizo una cerrada oposición a la aprobación del Tratado de Reciprocidad Comercial entre Cuba y Estados Unidos. El 2 de agosto de 1907 inició un movimiento integrado por varios patriotas que habían participado en la guerra del 98, con el objetivo de enfrentar la corriente anexionista, que se desarrolló durante la segunda intervención militar norteamericana. A esos efectos fundó, el 10 de octubre de ese año, la Junta Patriótica de La Habana. El 26 de marzo resultó proclamado presidente del Comité Pro Abolición de la Enmienda Platt. Fue reelegido en el senado por el pueblo Camagüeyano, de forma consecutiva hasta su muerte, acaecida en la Ciudad de La Habana , el 28 de febrero de 1914. En un contexto marcado por el agotamiento de las fuerzas en conflicto producto de la política de guerra de desgaste sostenida por los representantes del colonialismo español en Cuba, y del interés de los Estados Unidos por entrar en la contienda, se produjo la convocatoria a la Asamblea de Representantes, de acuerdo con lo planteado en el articulo 24 de la Constitución de Jimaguayú, en el cual se dejaba establecido que si al cumplirse los dos años de esa constitución no se había ganado la guerra, debía convocarse a una nueva asamblea que podría modificar la Constitución y proceder a la elección de un nuevo Consejo de Gobierno, previa la censura del saliente. La primera sesión de la Asamblea se celebró en Aguará, provincia de Camaguey, el 19 de septiembre de 1897, y de esa fecha a inicio de octubre se sucedieron varias reuniones, pero a partir del 5 de octubre, los delegados se trasladaron a la Yaya , pueblo ubicado en la misma provincia.5Los asambleístas allí reunidos apoyaron unánimemente, en todo momento, el manifiesto en que se subrayaba el ideal de una independencia total y sin concesiones. En relación con la elección del Presidente y las circunstancias que rodean este cargo, fue muy importante la aprobación del artículo 19, que en esencia señalaba: “ Para los cargos de Presidente o Vicepresidente, además de la condición de la edad de 30 años o más, se requiere ser cubano de nacimiento o ciudadano cubano, con más de diez años de servicios a la causa de la independencia de Cuba. ” 6 El 29 de octubre se eligió el nuevo Consejo de Gobierno que quedó bajo el mando de Bartolomé Masó Márquez, quien ocupó la presidencia desde el 29 de octubre de 1897 hasta el 7 de noviembre de 1898. Masó nació en una finca próxima a Yara, Manzanillo, Oriente, el 21 de diciembre de 1830. En 1867 integro la comisión ejecutiva de la Junta Revolucionaria de Manzanillo. Fue uno de los participantes en la reunión preparatoria de la guerra de los Diez Años en el ingenio Rosario el 6 de octubre de 1868. Se alzó el 10 de octubre del 68 en La Demajagua , junto a Carlos Manuel de Céspedes, quien lo nombró segundo jefe de las fuerzas libertadoras, con grado de teniente general. Fue uno de los 12 hombres que quemaron con Céspedes después del frustrado ataque a Yara, el día 11. Al siguiente día de la acción declinó su cargo por considerar que no poseía los conocimientos militares necesarios y quedó a cargo de la Intendencia General del Ejército y Hacienda. Se destaca en el ataque a Holguín, en la batalla de las Guásimas y otras acciones. Rechaza el Pacto del Zanjón y no depone las armas hasta que el general Antonio Maceo marcha al exilio en mayo de 1878. En octubre de 1879, Masó es detenido. Sufre prisiones en Santiago de Cuba, Puerto Rico, Cádiz, y Africa. Regresa posteriormente a Cuba y es comisionado por Martí para la Guerra necesaria en Bayamo, Jiguaní, Holguín y Manzanillo. Se alza en Bayate el 24 de febrero y asume el mando hasta la llegada de Máximo Gómez. Se encuentra con Martí y participa en el funesto combate de Dos Ríos. Por su actitud fue nombrado jefe del segundo cuerpo oriental con grado de Mayor general, en la Asamblea de Jimaguayú fue elegido Vicepresidente de la Republica en Armas, a lo que renunció para continuar ejerciendo el mando de sus tropas. El 2 de diciembre de 1895 aceptó ocupar la vice presidencia y posteriormente el 31 de octubre escribió la letra del himno Resurrección, dedicado al 24 de febrero de 1895. La Asamblea de la Yaya lo eligió Presidente y tomo posesión del cargo el 30 de octubre de 1897. La administración de Masó afrontó arduos asuntos de política internacional relacionados con la terminación de la guerra. Circunstancia tan grave como de haberse convertido la guerra en Cuba en contienda internacional. Es importante tener en cuenta el interés de los gobiernos norteamericanos hacia la isla de Cuba. Como política habitual, en espera del momento preciso, los círculos de poder estadounidense habían preferido la permanencia de Cuba en manos de España, antes de que una independencia antillana. El 24 de abril de 1898, Masó, proclamó el documento conocido como “Manifiesto de Sebastopol”, donde acentuaba la consigna de independencia o muerte para contrarrestar las intrigas de la tendencia autonomista. El día 7 de noviembre de 1898 entregó todos los poderes a la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana , que inauguró sus tareas en Santa Cruz del Sur, declarando la disolución del gobierno. Al concluir la guerra aspiraba a presidente de la nueva república y renunció por los turbios manejos de los yanquis para imponer a su favorito, Tomás Estrada Palma. Con la intervención norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba se inició un nuevo período en la Historia de Cuba, donde los destinos de la Isla pasaron a ser delineados por el Gobierno de Washington, que implantó una nueva forma de dominación. En la proclama enviada por McKinley a la población cubana, se declaraban los supuestos objetivos que habían motivado la ocupación por las fuerzas de los Estados Unidos. En ella se disponía, además el régimen interior municipal. También se señalaba que la presencia norteamericana se establecía por derecho de conquista y que el jefe de las fuerzas militares tenía poderes supremos.7 Los Estados Unidos dirigieron la reconstrucción del país hacia la instauración de una república teniendo en cuenta que las inversiones norteamericanas existentes en Cuba estaban respaldadas por la presencia previa de sus capitales en renglones importantes, como la producción azucarera y tabacalera, así como los vínculos que existían con un sector de la burguesía insular y la débil resistencia a los propósitos expansionistas del imperio yanqui Anexo 1 Relación de los capitanes generales españoles en Cuba de1895 a 1898 como máximos representantes del poder colonial en la Isla. Bibliografía Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera Parte (1510 – 1889 Tomo I Bibliografías. Notas y Citas 1Relación de los participantes en la Asamblea de Representantes: Por el primer Cuerpo de ejército: Joaquín Castillo Duany (médico); Mario Sánchez Vaillant (ingeniero civil), Rafael Portuondo Tamayo (abogado) y Pedro Aguilera. Del Segundo Cuerpo: Rafael Manduley, Rafael Pérez Morales (periodista), Enrique Céspedes y Marcos Padilla. Por el tercer cuerpo: Salvador Cisneros Betancourt, López Recio Loynaz del Castillo (militar), Fermín Valdés Domínguez (médico) y Enrique Loynaz del Castillo (periodista). Del Cuarto cuerpo: Santiago Cañizares (médico), Francisco López Leiva (periodista), Raimundo Sánchez Valdivia (estudiante de medicina) y Severo Pina Marín (abogado). Por el quinto cuerpo: Pedro Piñán de Villegas (dentista), Francisco Díaz Silveira(Literato), José Clemente Vivanco (abogado) y Orencio Nodarse, Migel Varona y Guerrero: la Guerra de independencia de Cuba, s/e., La Habana , 1946, t.1, p.162. |
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