Autor(a): Dra. Mildred de la Torre Molina. Investigadora Auxiliar, Instituto de Historia de Cuba.
Resulta ampliamente conocido para los estudiosos de la historiografía cubana que esta, desde 1959 en adelante, ha priorizado el estudio del movimiento de liberación nacional y especialmente las guerras por la independencia nacional.
Tanto la de los Diez Años como la de 1895-98 han sido valoradas desde los ángulos económicos y fundamentalmente en los políticos y militares Igualmente, no pocas monografías se refieren al papel desempeñado por los principales líderes revolucionarios en la materialización del ideal independentista a través de la confrontación bélica.
Las motivaciones científicas de los historiadores cubanos son múltiples e incluyen desde la necesaria respuesta a la historiografía tradicional precedente al triunfo revolucionario de 1959, sobre todo por parte de las primeras generaciones de historiadores surgidas a partir de la década del sesenta, hasta el cumplimiento de los programas docentes o por la necesidad científica y política de probar los valores morales prevalecientes en los movimientos independentistas cubanos, entre otros. |

un libro de Yolanda Díaz Martínez. |
Para los cubanos, el concepto de la independencia nacional tiene un alto valor ideológico porque viven en un país inmerso, desde su nacimiento como nación, en la batalla por la preservación de su soberanía. Probablemente, el continuo enfrentamiento con las administraciones norteamericanas, arreciado desde 1959, sea la causa de tal prioridad con independencia de que el terreno científico no haya sido, aún a la altura del amanecer del siglo XXI, lo suficientemente explotado.
Las investigaciones de la historia social son relativamente nuevas en el mundo. Se sabe que datan, como corriente y especialidad historiográficas, desde los inicios de la década del noventa de la pasada centuria. Jóvenes y menos jóvenes de Cuba la iniciaron incursionando en la vida cotidiana, en la familia, en los símbolos e imágenes y en los modos de vivir de los cubanos del XIX. De esa forma, no solo se insertaron en la nueva corriente internacional sino que dilucidaron y descubrieron viejas problemáticas dejadas en el vacío por el tradicional bregar historiográfico. Es una nueva forma de mirar y percibir la historia.
Yolanda Díaz Martínez forma partea de la nueva historiografía social. Sus estudios sobre la historia militar de las guerras independentistas han culminado, para suerte de todos, en su advenimiento dentro de la mencionada esfera científica. Su libro sobre las agonías sufridas y sus modos de enfrentarlas por los hombres en contienda constituye un paso de avance no solo en el desarrollo científico de la autora sino en el de la historiografía cubana sobre el tema. Lo expresado carece de exageración.
El libro, fruto de su tesis doctoral, publicado por la Editora Política y presentado en la Feria del libro de la Habana en febrero del presente año, se circunscribe a la segunda guerra independentista(1895-1898) y aborda los pormenores de la vida de subsistencia de ambos ejércitos. Esto último constituye una novedad dentro de la literatura en tanto los cubanos no han incursionado en los problemas inherentes a las fuerzas enemigas, salvo en lo relativo a la confrontación político militar. Desde lo cubano se ha valorado al enemigo o a los contrincantes pero no a la inversa o simplemente desde la óptica de sus problemáticas internas.
De esa forma, la Dra. Yolanda Díaz se asoma a la sociedad de entonces, es decir, desde sus avatares y tragedias y dentro de sus peores momentos, los de la guerra. Los aspectos abordados son los del abastecimiento, la economía y el sistema de salud.
La información ofrecida, casi toda inédita, está basada en los fondos documentales existentes en Cuba. España y Estados Unidos. Es el resultado de varios años de trabajo riguroso y paciente.
En síntesis, Yolanda Díaz muestra, con un estilo sencillo, fluido y fácil de leer, la multiplicidad de formas y maneras empleadas por las fuerzas contendientes para sobrevivir al horror de la guerra a la vez que ofrece un indiscutible legado de experiencias estrechamente identificadas con la cultura material y espiritual de la época. En este sentido, Díaz Martínez ofrece un interesante universo para futuras indagaciones, entre ellas las relativas a los elementos comunes y diferenciadores de las dos guerras, por solo mencionar a uno.
Bien vale la pena la continuación de estudios como el de la autora para desentrañar, bajo una óptica diferente, los múltiples enigmas de la sociedad cubana y de sus incalculables valores espirituales. |