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En defensa de la humanidad a 60 años de la victoria sobre el Fascismo.

Autor(a): Doctor en Ciencias e investigador titular. Raúl Izquierdo Canosa. Presidente del Instituto de Historia y la Unión de Historiadores de Cuba.

Vivimos en una época donde la carta de la ONU no es respetada; la legalidad internacional ha sido quebrada y quedan abolidos principios como el de la no intervención en los asuntos internos de los Estados y el propio concepto de soberanía. Las convenciones de Ginebra sobre prisioneros de guerra y protección de poblaciones civiles han sido violadas; detenidos/as son torturados y vejados y se han creado penales sin ley en el territorio usurpado de Guantánamo y en Irak .

La guerra es la acción más violenta, cruel e inhumana que una parte minoritaria de la sociedad comete en contra de la humanidad; no sólo es destrucción de las fuerzas enemigas y de sus zonas estratégicas, sino también de pueblos y culturas enteras, de la naturaleza y el ser humano. El rostro visible de la guerra es la violencia, la destrucción, el genocidio, el exterminio y la muerte, es la cultura de la desaparición de la humanidad. Como lo demuestra la historia de la evolución de especie humana, gran parte de las guerras y agresiones se organizan y realizan por las potencias más poderosas para repartirse las riquezas y recursos del mundo.

La historia de la humanidad en los últimos 500 años, acumula un saldo tenebroso y desastroso de guerras y agresiones armadas, en detrimento de los habitantes de nuestro planeta: más de 70 millones de indígenas pertenecientes a las civilizaciones aborígenes de Hispanoamérica fueron exterminados durante los siglos XVI al XVIII producto de la conquista europea del denominado Nuevo Mundo. Como consecuencia de esa conquista y colonización 45 millones de negros y negras procedentes de África y sus descendientes fueron aniquilados, cerca de 140 millones de ellos, fueron cazados como animales, comercializados como esclavos y violentamente desterrados, muriendo durante su captura, fueron asesinados o lanzados desde los barcos negreros a las aguas del océano Atlántico.

En el siglo XVII, en las principales guerras desencadenadas en el planeta murieron 3,3 millones de personas; en el siglo XVIII, las muertes se elevaron a 5,3 millones; durante el siglo XIX, las guerras dejaron un saldo de más de 8 millones de muertos. El Siglo XX se puede considerar, sin temor a errores, que ha sido el más sangriento de la historia. A su cuenta han pasado dos conflictos bélicos de carácter mundial y una serie de confrontaciones que han dejado un trágico balance de pérdidas en vidas humanas y un alto costo material. Sólo en cuatro grandes conflictos bélicos: Primera y Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea y Viet Nam, murieron entre 73 y 75 millones de personas y se gastaron más de billón y medio de dólares (1 552 000 millones).

En la Primera Guerra Mundial participaron directamente 34 Estados, cuyo número total de población era de 1 000 millones de habitantes, equivalente al 67 % de la población total del globo terrestre. Los países de la coalición antialemana movilizaron 45 millones de hombres, y Alemania y sus aliados 25 millones. Los ejércitos en su conjunto sumaron 70 millones de efectivos, las pérdidas en vidas humanas se calculan en cerca de los 10 millones. Quedaron mutilados por la guerra 20 millones, 21 millones resultaron heridos, la población civil sufrió 500 000 muertos; los gastos directos se calculan en 225 000 millones de dólares. Inglaterra gastó en la guerra el 35 % de la riqueza nacional; Alemania el 24 %, y Francia, Italia y Austria-Hungría el 20 %.

En la Segunda Guerra Mundial tomaron parte 72 Estados, los efectivos de todos los ejércitos participantes fueron 110 millones de hombres, de los cuales murieron 34 millones (31 % del total), 28 millones de hombres quedaron mutilados (25 % del total de los efectivos), las bajas en la población civil sobrepasaron los 24,8 millones de personas, desaparecieron más de 5 millones de personas y los gastos se calculan en más de 935 000 millones de dólares. Como consecuencia de la agresión nazi fascista la Unión Soviética perdió el 50 % de su potencial económico, entre ello la vital industria pesada de la Cuenca del Donez y los centros agrícolas de Ucrania y Bielorrusia. Lo cual se explica porque hasta mediados de 1944, un 95 % del potencial de guerra alemán estaba en el frente oriental. Alrededor de 20 millones de ciudadanos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas perdieron su vida y 25 millones de sus casas, quedaron destruidas por aquella guerra. A los rusos les destruyeron más de 30 000 fábricas; Alemania prácticamente desapareció: se destruyeron más de 2 250 000 viviendas y otras 2,5 millones fueron parcialmente destruidas. Se dice que quedaron más de 400 millones de metros cúbicos de escombros. China perdió entre 3 y 8 millones de personas, 6 millones de judíos fueron exterminados. El 13 de febrero de 1945, la aviación aliada destruyó la ciudad de Dresden, en Alemania. Casi 130 000 personas, refugiados en su mayoría, murieron a causa de este brutal bombardeo. Las ciudades de Hamburgo y Berlín fueron destruidas en la misma campaña aérea, en cuyos ataques masivos participaron más de 1 000 bombarderos. En total unos 600 000 civiles fueron asesinados y seis millones de hogares destruidos. Sólo las bombas atómicas, lanzadas por los estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki, ocasionaron más de 200 000 muertos y decenas de miles posteriormente.

Uno de los crímenes más horrendos cometidos por el fascismo alemán durante la Segunda Guerra Mundial, fue el holocausto de los más de 20 campos de concentración y exterminio humano, creados para asesinar a seres humanos. Aún no se ha determinado con exactitud, el total de personas que perdieron sus vidas en esos campos de la muerte. Se dice que en total fueron unos 20 millones de personas, en su gran mayoría civiles, mujeres, niños, ancianos, minusválidos y discapacitados. Entre los que fueron exterminados; habían, 6 millones de hebreos (judíos); de Ucrania, entre 5,5 y 7 millones de muertos; prisioneros de guerra rusos, más de 3,3 millones; civiles rusos, 2 millones; polacos, más de 3 millones; yugoslavos más de 1,5 millones; gitanos, entre 200 000 y 500 000; minusválidos psíquicos y físicos, entre 70 000 y 250 000; testigos de Jehová, entre 2 500 y 5 000; homosexuales, decenas de miles; españoles, sacerdotes y religiosos checos, comunistas, sindicalistas, griegos, servios, y otros, se desconocen las cifras de muertos.

Desde principio de la pasada centuria hasta fines de la Segunda Guerra Mundial, en el universo se produjeron más de 200 insurrecciones armadas y conflictos bélicos, en los cuales murieron más de 100 millones de seres humanos . En la segunda mitad del siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron más de 70 conflictos regionales y pequeñas guerras con participación de más de 80 países, que ocasionaron más de 25 millones de bajas.

Según los datos del Consejo Mundial por la Paz, entre 1946 y 1975, los gobernantes norteamericanos utilizaron sus fuerzas armadas en 215 oportunidades para conseguir sus propósitos políticos en otras partes del mundo. Un activo y sistemático papel en las guerras y la desenfrenada carrera armamentista ha desempeñado Estados Unidos que en los años 70, mantuvo rodeado el globo terráqueo por una red de 2 500 bases e instalaciones militares en más de 100 países, en las que desplegó 12 000 ojivas nucleares y más de 500 000 soldados; en Europa mantuvo más de 325 000. Actualmente Estados Unidos mantiene más de 360 bases e instalaciones militares, de las cuales 292 están en su propio territorio y 70 en varios países, distribuidas en: Alemania 27, Japón 10, Italia 6, Corea del Sur 8, las restantes en Reino Unido, Turquía, Portugal, España, Bélgica, Holanda, Arabia Saudita, Diego García, Cuba y otros.

Durante los siglos XIX y XX, Estados Unidos ha perpetrado más de 320 agresiones e intervenciones armadas en prácticamente todos los oscuros rincones del mundo. Más de 150 agresiones realizaron en el siglo XIX para satisfacer sus apetencias expansionistas, territoriales y hegemonistas, de las cuales más de 90 fueron contra pequeños países de la América Latina y el Caribe. En el siglo XX las intervenciones y agresiones fueron más de 170, de las cuales 96 se realizaron en la América Latina, 39 en Asia, 16 en África y 11 en Europa.

En resumen, Estados Unidos de América es el país que mas guerras ha hecho, el que mas armas fabrica y vende en el mundo, el que mas dinero utiliza en gastos militares de todo tipo, el que mas bases militares y tropas mantiene en territorios de otros países, el que mas veces ha intervenido militarmente en otros estados, el que emplea sus fuerzas armadas para capturar y juzgar a un presidente de otro país; el que emplea su aviación de alcance estratégico para bombardear y asesinar la familia de un jefe de otro Estado; el único país en el mundo que ha arrojado bombas atómicas contra la población civil indefensa.

No ha sido mi objetivo atiborrarlos con tantas cifras y datos estadísticos, que resultarían aburridas y agotadoras, si no fuera porque exponen la tragedia, el dolor y la sistemática muerte a que ha estado sometida la especie humana, durante los dos últimos siglos. Se cuentan por decenas de millones, centenares de miles, las personas, cuyas vidas han sido sacrificadas, por causa de las guerras y los espurios intereses del sistema capitalista mundial.

Condenamos el terrorismo, nos oponemos a la utilización política que se ha hecho de la llamada "guerra contra el terrorismo", y a la apropiación fraudulenta de valores y conceptos como democracia, libertad y derechos humanos. Rechazamos que se llame terrorismo a las luchas de resistencia de los pueblos y guerra contra el terrorismo a las agresiones de los poderosos para masacrar a pueblos indefensos En el 60 Aniversario de la victoria sobre el fascismo, condenamos las guerras, deseamos y queremos vivir en paz, con libertad y dignidad, la especie humana merece un mundo mejor y más civilizado.

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