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Autor(a): Msc. Yoana Hernández Suárez . Instituto de Historia de Cuba. Reseña historiográfica a la obra “La revolución cubana en la vida de pastores y creyentes evangélicos” de la autora Caridad Massón Sena (Premio Memoria Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau) El libro La revolución cubana en la vida de pastores y creyentes evangélicos de la investigadora Caridad Massón Sena es una de esas investigaciones que demuestran cómo todavía existen aristas de nuestra historia que adolecen por un tratamiento valiente y desprejuiciado. ¡Enhorabuena! Massón Sena nos presenta una serie de entrevistas a figuras claves dentro de la historia del protestantismo en Cuba. Se observa a simple vista que la autora realizó una selección de lujo al incluir nombres como los del ya fallecido Rafael Cepeda, Pablo Odén Marichal, Sergio Manuel Arce, Adolfo Ham, Raúl Suárez entre otras personalidades evangélicas. La historia del protestantismo en Cuba ha sido muy peculiar. Su arribo que no estuvo en sintonía con esta tendencia a nivel mundial. Cuando llegan a Cuba las primeras ideas de esta forma de cristianismo, ya existía en nuestra Isla una tradición religiosa marcada por el tradicionalismo católico y las religiones africanas, de las cuales se diferencia visiblemente de su ritual y doctrina la comunidad evangélica que llegó a Cuba desde finales del decimonónico. Ello los llevó a asumir condiciones de competencia para lograr penetrar en una sociedad que no era huérfana en cuestiones de religiosidad. Sin dudas el no tener vínculos con el colonialismo español fue favorable de alguna manera para el protestantismo. Los misioneros protestantes fueron vistos, de alguna manera, como portadores de una especie de modernidad a la usanza norteña. Todos estos aspectos fundacionales y otros están presentes en el cuestionario realizado por la Dra. Massón a sus entrevistados. Considero que el libro abarca muchos más aspectos que los enunciados por su título. Tal vez sea una especie de trampa de la autora para permitirse reconstruir una historia a través de respuestas de lujo sin preocuparse por la organización tiempo-espacio. Quizás por ello Massón Sena provoca esa especie de interrupción en la cual parece volver siempre al principio para no dejar cabos sueltos . Sus entrevistados se lucen al responder tópicos variados como los orígenes de sus denominaciones, su labor social y educativa, la participación de sus iglesias en la lucha contra la dictadura batistiana y la respuesta y movilidad ante el gran suceso que ha sido el triunfo revolucionario de 1959. Caridad les exige más de su caudal de experiencias al conversar con ellos acerca de viejas heridas, hijas de años difíciles y de políticas no siempre bien articuladas. Salen entonces a la luz importantes reflexiones sobre el ateísmo, las UMAP (Unidades militares de ayuda a la producción), los cambios acaecidos a partir del IV Congreso del PCC y la Reforma Constitucional de 1992, la repercusión de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba para la comunidad evangélica entre otras reflexiones. En el tintero quedaron, sin duda, omisiones importantes. Pero como toda investigación, no siempre es posible exponer todo lo que es importante. Considero que la inclusión de representantes del Metodismo hubiese sido muy provechosa si tenemos en cuenta la evolución de esa denominación en el abanico religioso cubano así como la influencia del carismatismo en este otrora grupo histórico. Si bien se realizan entrevistas a líderes bautistas de la Convención Oriental y de la dirección del Centro Memorial Martin Luther King, quedan en el tintero, para estudios posteriores, otras posiciones que existen en la propia Convención Bautista occidental donde también dirigen líderes con una visión diferente pero no menos válida para los análisis que la autora tiene a bien presentar. Quisiera, por último, resaltar lo atinado de la obra y la calidad de las respuestas de los entrevistados. Sin duda alguna, y para quienes aún creen que no existe en Cuba teólogos de altísima talla y creyentes con un alto sentido del compromiso social y revolucionario, sea este libro de entrevistas una lluvia fresca que limpie sus confundidas ideas. Como yo, otros lectores advertirán que en el libro, la autora deja pendiente, al creyente de a pie. Cierto es que las jerarquías son, necesariamente, los integrantes de la institución cuyas funciones principales consisten en orientar la actividad y conservar de forma estandarizada la doctrina y el ritual. También es real que no siempre los discursos de las jerarquías o de las elites están en sintonía con los feligreses o los creyentes de base. Pero, en algunos casos, siendo esa jerarquía, hija de la base, no es desconocedora de la realidad de la mayoría. Sin embargo, pudiera añadirse, en ese mágico tintero, como otro tema a tratar en futuras investigaciones. Por suerte, ya se va haciendo camino y en ese andar están las huellas de las valiosísimas investigaciones del Departamento de estudios sociorreligiosos y de otros estudiosos, que como Massón Sena, apuestan por la importancia de este tipo de análisis. Solo me resta felicitar a la Dra. Caridad Massón por su premio bien merecido y alentarla a no abandonar su ruta de trabajo pese a que pueda encontrar averías en su recorrido. |
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